biografía

Por desgracia, el nuestro nunca ha sido un país donde el hard rock o el heavy metal haya tenido el respeto que merece. La aceptación popular que ha tenido siempre este tipo de música, nunca ha estado acompañado de una presencia mediática ni el reconocido prestigio que si han tenido otros estilos musicales que, a la hora de la verdad, se ha demostrado que ni de lejos tienen el tirón del rock.

Los concursos de talentos musicales, tan de moda desde su eclosión hace una década, han sido un fiel reflejo de ello. Mientras veíamos con envidia como en otros países caso de Estados Unidos (Chris Daughtry), Finlandia (Ari Koivunen) o Suecia (Erik Grönwall) los ganadores se movían en los parámetros del hard & heavy, y eran totalmente aceptados, aquí si ha algún concursante seguía por ese camino era considerado el bicho raro. Hasta que llegó un joven de 26 años nacido en Isso, Hellin, Albacete y puso todo patas arriba.  


Rafa Blas ganó el concurso La Voz en parte por eso, por tener una voz privilegiada, pero también por ser un artista en el sentido más amplio de la palabra. En ese concurso Rafa demostró no solo tener una voz privilegiada, capaz de cantar cualquier reto que le pusieran por delante, sino que su presencia escénica y la desenvoltura que tenía encima del escenario demostró que un cantante de heavy va mucho más allá de mover una melena y hacer algunos agudos imposibles.  

Rafa podría ser un desconocido para el gran público, pero distaba mucho de ser un novato en esto de la música. Empezó a tocar la guitarra a la edad de trece años y su carrera se fue moldeando en diferentes bandas: desde Matavys, su primer grupo, hasta Noctunia, el grupo con el que consiguió cierta notoriedad y con los que grabó Sin Retorno (2012), pasando por su grupo de versiones rockeras, Merovingian, o la orquesta Habana, lugar donde creció como cantante y aprendió esa diversidad musical que le hizo cantar sin problemas en La Voz temas que podían ir de AC/DC a ABBA pasando por Bon Jovi o David Bisbal. Una versatilidad al alcance de muy pocos y que a la postre resultó clave para ser ganador.  

Pero un concurso es tan solo eso, un concurso, y el momento de la verdad viene una vez acabado. Y en ese momento, cuando Rafa Blas ha tenido que encarar la grabación de su primer álbum en solitario, es cuando ha demostrado una seguridad y una claridad de ideas que solo se puede tener si existe una experiencia previa.  

Rafa ha grabado simplemente el disco que quería grabar: un disco en el que puede demostrar que es un cantante de heavy metal, pero al mismo tiempo un vocalista capaz de emocionar con una buena balada o poder transmitir el sentimiento de una letra con la que la mayoría se pueden sentir identificados. Y el resultado de todo eso se llama Mi Voz (Universal 2013), toda una declaración de principios porque por encima de todo la voz de Rafa es la gran protagonista.  

La gran protagonista pero la cual ha necesitado el acompañamiento adecuado para que esta destacara. Y si había una persona que podía plasmar lo que Rafa quería, y necesitaba, ese no podía ser otro que Pepe Herrero. Un productor y multi instrumentista que comparte la misma apertura de miras musicales que Rafa y que ve el heavy metal como un punto de partida para llegar a otros terrenos musicales. Su trabajo junto a Stravaganzza, con los cuales siempre luchó para romper los corsés del metal, o Mónica Naranjo avalan esa apertura de miras. Añadamos a la ecuación el trabajo a la batería de Dani Rodríguez (Skizoo, Saratoga...) y ya podemos empezar a ver que Mi Voz ha sido un trabajo cocinado con la cabeza y el corazón.  

Partiendo de una producción muy poco vista hasta este momento en España, mirando al sonido nórdico de bandas como HIM o The Rasmus, Rafa y Pepe han construido un álbum con el cual es imposible encontrar un referente aquí. La apertura del disco con un trallazo, escogido como primer single, como ‘Vivir Morir' pone sobre la mesa todo lo expuesto. Producción metálica moderna, tema con gancho y Rafa al límite de sus posibilidades. Un punto de partida sobre el que se construye un disco en el que no ha existido la palabra miedo.  

En Mi Voz pueden convivir temas que pueden estar dentro de los parámetros del metal como la citada ‘Vivir Morir', ‘En La Oscuridad' o la impecable versión de ‘Aquí y Ahora' de David Bisbal, baladas rockeras caso de ‘Brindaré Por Ti', compuesta por Rafa o la versión en castellano del clásico de Moody Blues, ‘Noches de Blanco Satén', así como baladas clásicas, la versión de Pastora Soler de ‘Quédate Conmigo' es una de las grandes sorpresas del disco, así como divertidas versiones rock de algunos de los grandes clásicos del pop estatal como ‘A Quien Le Importa' de Alaska y Dinarama que no dejará indiferente a nadie.  

Una obra variada a la que Rafa y Pepe le han sabido dar coherencia y debería de ser el punto de partida de una carrera que por fé y calidad no tendría que conocer límites. Empieza la era de Rafa Blas  
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